Yo GM

 

¡Bienvenidos a Isla tortuga! dijo el marinero ebrio.


La historia podría comenzar así, por lo menos la historia de este blog. Hace varios años tengo intenciones de compartir materiales y vivencias sobre mi vida de rol. Tal vez este sea el intento definitivo. Probablemente se preguntaran que pueden sacar de este rincón escondido en la web. Simplemente, las anotaciones mejor editadas y corregidas de un GM.


Desde hace tiempo, ya demasiado, soy un ávido consumidor y generador de juegos de rol. Repetir una acción al infinito no te hace bueno en ello, sin embargo durante mis primeras edades tuve algunas dificultades. Comenzar a ser GM es una tarea difícil. Para explicar mi razonamiento detrás de este blog voy a enunciar mi historia y relaciones (afortunadas/desafortunadas con los juegos de rol).


Durante toda mi juventud tuve acceso a novelas. Leer era la forma preferida de escape. Crear historias era mi vicio, todavía lo es. Recién a mis dieciséis primaveras encontré los juegos de rol. Escribirlo me sorprende y decirlo también, pero durante toda mi infancia no encontré a nadie que jugara rol o me presentara al mundo de los juegos de rol. A veces me pregunto cómo sucedió esto, pero siempre termino con más preguntas que respuestas.


Al encontrar los juegos de rol fui presentado con AD&D. Encontré por casualidad, en el lugar más insólito, un GM. Durante una fiesta de egresados de un secundario vecino y amigo al que asistía, perdido en la multitud, una de mis compañeras se encontraba con un pibe. La cara de ella, que no era amiga y apenas conocida, daba la impresión que la estaba molestando. Molestar es una palabra grande, simplemente le estaba hablando y la muy agria me hizo una cara que decía algo como “sacarmelo de encima”. Decidí intervenir, no por ella sino por él. Digamos que conocía bien a la yegua esa, después de todo me parecía bueno sacar al pobre pibe de semejante arpía. Me metí sin ser llamado o invitado a la conversación. Sin querer, encontramos mucho en común con el pibe. Se llamaba Agustin. Es el día de hoy que no se mucho más de él, sin embargo mientras hablábamos me contó sobre los juegos de rol. Algo había escuchado, pero el mundo y la idea de los juegos de rol me es totalmente ajena. Al escucharla me pareció excelente. Un juego donde puedo crear mis historias, interpretar y desarrollar un personaje de ficción. Todo sonaba muy bien. Me ofrecí como voluntario para una de sus mesas, intercambiamos teléfonos. Al terminar la charla no tenía mucha esperanza ni me hacía a la idea de volver a verlo. Solo dos horas pasaron cuando la fiesta se puso aburrida, me crucé con Agustin y este sin más dijo “Vamos a jugar rol. Vamos a casa y hacemos un PJ. Mañana junto a los hermanos y jugamos. Estoy aburrido”. Es increíble como algunas cosas se dan en el mundo, es casi como tirar dados en una tabla de encuentros.


Haciendo algo corto largo, porque mis sesiones con Agustin no fueron muchas; hice un PJ me divertí demasiado y Agustin viajo al extranjero. Estamos hablando que en mi país, Argentina; para el comienzo de este siglo mi generación no tenía futuro y escapaba de estas tierras. Fueron muchas sesiones en poco tiempo. Eran vacaciones de verano, la madre de Agustín no solía estar en la casa. Los otros que jugaban a la mesa eran dos hermanos que vivían en el mismo edificio. Fueron más de veinte sesiones en treinta días. Digamos que se trató de un curso intensivo. Así fue como perdí mi primer DM en menos de 1 mes porque estaba todo planeado para ir a vivir con su padre en USA.


Perdí el contacto con el mundo del rol. Estaba un poco desesperado, pero entre el trabajo y los estudios me fui olvidando un poco de ese mundo fantástico. Me quedaban los libros y sus infinitos horizontes.


Pasaron cuatro años. Otro personaje extraño se cruzó en mi camino. En este caso vamos a llamarlo Tyler, por qué llamarlo Pablo siempre me da un poco de impresión. Yo también me llamo Pablo. Digamos que en la generación del 83 muchas madres bautizaron a sus hijos con el mismo nombre. Supongo que la tabla de nombre era un d8.


Tyler era GM. Estaba muy enfocado en el trabajo y no podía estar todo el tiempo o casi no jugaba. Pero vio algo en mi. Probablemente un alma gemela o un amor muy fuerte a los juegos de rol. Tyler amaba los juegos de rol. Los tenía en muy alta estima. Se convirtió en una especie de sensei. Su extraña forma de explicar, si lo traducimos a un maestro de esgrima, era tirarle al alumno espadas y que la use. Tyler me dio acceso a su enorme biblioteca, este hombre coleccionaba libros de rol que apenas leía o habría. Para ser totalmente sincero me parecía un desperdicio pero lo tenía. Hoy puedo decir que tenía una biblioteca casi gourmet. Solo lo mejor llegaba. 


Tyler me presentó a mi primer amor. Cyberpunk 2020. Veran soy un respetuoso de William Gibson y toda su obra. Me encanta y para cuando encontré Cyberpunk 2020 ya había leído todos sus libros o cuentos. Tyler no me narro nunca, nunca fue GM para mí, no tenía tiempo. Por eso, siempre fui yo el narrador/Gm/Referee.


Nuestros caminos se volvieron a separar. Pero antes de perderlo por siempre, Tyler me regaló Ars Magica. Junto con la copia me dijo “este juego es para vos”. No se equivocaba. Mi segundo juego de rol.


Me sentí como un vampiro. Imaginen que se despiertan luego de encontrarse con un personaje extraño llamado Tyler en una casa abandonada, este los muerde y comienzan a sentir algo. Un impulso. Lo desconocen al principio pero necesitan saciar el hambre. No era sed de sangre, era sed de “jugar rol”; principalmente narrarlo. Tyler decía: “Existen en este mundo dos tipos de jugador, los que crean historias y los que desarrollan historias. Los primeros son GM, los segundos jugadores”. Yo era GM. El hambre me llevó a un lugar tenebroso, terrorífico, donde solo los más valientes caminan; los clubes de rol. Me dije para mis adentros, si no encuentro jugadores o los amigos que conozco no les interesan los juegos de rol entonces tengo que buscar almas afines. Un GM sin jugadores no es GM.


Al margen; los clubes de rol son lugares donde varios jugadores se juntan los domingo (jamas entendi por que todos los que fui eran domingo) para jugar por unas cuatro horas. La calidad de la partida, los Gms, el acceso a materiales, la rotación de jugadores hace que los juegos no sean buenos. Pero la idea de los clubes de rol era encontrar gente afín para jugar. Y lo hice, encontré otros jugadores para jugar.


Entraba solitario, como suelo ser; sin ser invitado. Me sentaba en una mesa y jugaba. Deambular de uno a otro. Probablemente debe haber un mito urbano mío. Seguramente vinculado al hecho de que simplemente entraba sin importarme nada.


Ese fue el comienzo. Fue difícil. No encontré con facilidad a nadie que me mostrara las cuerdas. Pero mirando en retrospectiva tuve suerte. Porque yo sin saberlo, descubrí en Agustín un excelente DM. Solo jugaba DnD 2e, pero era excelente. Después de tantos años, entiendo la enorme calidad que tenía. En Tyler encontré a alguien que conocía muchísimo el juego, me mostró muchísimos sistemas y diversas formas que puede tener el rol. Tuve suerte de encontrarlos. Por ello espero ser para ustedes, para aquellos que empiezan, los curiosos y los perfeccionistas, un Agustin o un Tyler.


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